Los mejores restaurantes de la zona en la Guía Gastronómica

Almería, ¿por qué pierdes esa oportunidad?

fitur¿Quién caga más, un turista o un residente? Evidentemente, cagamos los dos igual, y en más de un municipio costero almeriense, va todo al mar.

Nosotros los forasteros que vivimos aquí en Almería, que hemos elegido vivir en Almería  gastamos mucho. Hemos comprado una casa, un coche, muebles, electrodomésticos y muchas cosas más. Vaciamos los supermercados (sobre todo, la sección de alcohol). Pagamos IBI, impuestos, multas, contribuciones y IVA. Creamos puestos de trabajo: albañiles, limpiadores, jardineros… Y gracias a nuestra presencia trabajan: funcionarios, gestores, abogados, veterinarios e interventores.

Nuestro dinero viene de fuera, pero termina aquí. Nuestros amigos: los que viven de nosotros. Nuestros enemigos, los ecologistas.

Pero, mil turistas cagan mil veces lo que un residente.

¿Por qué no nos quieren los ecologistas? Porque construimos casas donde no debemos (se callan sobre los invernaderos, y son incapaces de ir contra los hoteles).

En algunos pueblos y aldeas situados en el quinto pino, moribundos, donde el desempleo ronda el 70 por cien, donde los jóvenes han marchado a la ciudad, o al extranjero, habría vida si se pudieran abrir (en vez de cerrar) restaurantes, bares y oficinas. A los ecologistas les da igual, piensan que todo negocio nuevo es nocivo para la conservación del desierto almeriense.

Junto con la filosofía del ecologismo, tenemos a los promotores del turismo, que esta semana están en FITUR en Madrid, buscando aún más millones de visitantes, sobre todo, los que se queden en sus hoteles durante su estancia de siete días, a pensión completa. Hoteles que pertenecer a grandes empresas catalanas, con empleados sudamericanos y las cocinas con catering de fuera. Estos visitantes no dejan tanto dinero en las arcas almerienses como parece: la mitad de su gasto turístico se queda entre Ryanair y los turoperadores y la otra mitad se va a Cataluña, donde está la central de estas empresas hoteleras.

Y todos cagan en el mar.

Nosotros, los que hemos venido a vivir en Almería y gastamos nuestro dinero igual en enero que en agosto, estamos mal considerados y desatendidos porque practicamos un tal ‘turismo residencial’ (menos la familia Prior, que después de nueve años sin casa, practican algo denominado ‘turismo garaje’).

En FITUR, con un presupuesto astronómico,  se habla de turismo ‘sol y playa’, de ocio, del gastro-turismo, del ‘western turismo’ (visitas a Mini Hollywood), del turismo rural, del turismo de deporte, del turismo de raíces, del ‘astroturismo’ (ni idea), del turismo de naturaleza… todo menos ‘del turismo residencial’.

Hay que tener en consideración que si viene un percance importante, un atraco, una epidémica, un levantamiento o unos suicidas del ISIS, ¿qué pasará con el turismo? Nosotros, los forasteros residentes nos quedaremos (hemos invertido aquí). ¿Y ellos, los turistas?

¿Quién limpia y mantiene sus alrededores los residentes o los turistas? ¿Cuántos turistas van a un concesionario a comprar un coche? ¿Cuántos pagan el ‘autónomo’?

Nosotros, los miles de forasteros que vivimos en Almería, salvo con este medio pluralista, no tenemos voz, ni representación, ni presupuesto. Vale, es nuestro problema. Pero la caída de la venta y construcción de viviendas, la falta la construcción de residencias para la tercera edad europea, el parón de las infraestructuras, el desempleo existente y la disminución de la renta per cápita en la zona es vuestro problema, que se agravaría si no fuera por la cantidad de dinero que el turismo residencial deja cada día en la provincia de Almería.

Y mientras tanto hay que admitir que no cagamos, apenas, en el Mediterráneo.

Comentarios
  1. Lenox

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *